ARTÍCULOS POR NUESTROS CONFERENCISTAS

22
Nov

El Sucio Secreto de la Confiabilidad

Por: Jim Fitch.

He contado esta historia a los asistentes a casi todos los seminarios en los últimos cinco años. Para mí, este fue uno de los momentos decisivos que me introdujeron sorprendentemente en lo que podemos encontrar en nuestro trayecto hacia la excelencia en lubricación.

Recibí una llamada telefónica de un extraño que se presentó como el gerente de mantenimiento de una siderúrgica grande. Me dijo que estaba preparando a un grupo de técnicos para que supieran cuándo y cómo cambiar el aceite en la maquinaria de la planta. Sin embargo, primero quería mi consejo. Acepté, esperando escuchar una de las usuales preguntas, como si debía cambiar a un sintético o se requería efectuar un lavado a una máquina. En lugar de eso, me hizo una pregunta que nunca antes había escuchado… y que no esperaba escuchar.

tierra en el aceiteMe preguntó: “¿Cómo debe sentirse el aceite entre nuestros dedos para saber si está tan sucio que necesite ser cambiado?” Me dijo que quería que sus técnicos en lubricación cambiasen el aceite basándose en el tacto. Al principio creí que era una broma telefónica; usted sabe, de algún amigo en busca de una buena carcajada. Escuché atentamente pero en silencio, estudiando la voz de mi interlocutor. Él continuó hablando. Pronto me di cuenta, sin embargo, de que esta persona era real.

Mi respuesta fue moderada y lamentablemente un poco ruda. Le dije que quizás el no le había enseñado antes nada a nadie de lubricación, y que necesitaba tomar algunas clases. Le expliqué el microscópico tamaño de las partículas y los claros de la maquinaria y cómo se comparan en dimensión a las marcas de sus huellas digitales. Le dije que para el momento en que alguien es capaz de sentir o palpar la tierra en el aceite, ya es mucho el daño que ésta ha causado a la máquina.

Entonces le ofrecí un generoso descuento para que asistiera a uno de los seminarios de Noria. La llamada finalizó bruscamente y desde entonces no escuché hablar de él. Los siguientes dos días estuve pensando en el gran mensaje detrás de esa pregunta. ¿Qué había aprendido de esa llamada? ¿Era posible que hubiera tal desconocimiento generalizado en la comunidad del mantenimiento acerca de la causa No. 1 del desgaste (las invisibles partículas pequeñas)? ¿Reflejaba esta pregunta el pensamiento no expresado por la generalidad de la gente de que las partículas no causan daño si no pueden verse o sentirse?

Como dije antes, esto fue revelador para mí. Me recordó la filosófica pregunta: si un árbol cae en un bosque, ¿no hace ruido si nadie está allí para escucharlo? ¿Si no puede ver o sentir las partículas, están allí? ¿Pueden generar algún daño?

A pesar de que la mayoría de quienes están cerca de la maquinaria nunca han visto la imagen de un virus o bacteria, muchos comparten la idea de que las partículas pequeñas, de tamaño similar a estos, que se encuentran en los aceites y grasas, son benignas – ojos que no ven, corazón que no siente. Esto puede observarse simplemente por la forma en que se almacenan y manejan rutinariamente los lubricantes. La realidad es que esas pequeñas partículas impactan fuertemente en términos de la confiabilidad de la maquinaria y expectativa de vida. El pensamiento generalizado de que las partículas pequeñas no son dañinas, tristemente, sigue siendo el sucio secreto de la confiabilidad.

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