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16
May

CÓMO LA TECNOLOGÍA ESTÁ CAMBIANDO LOS PROCESOS DE FABRICACIÓN Y SU FUERZA LABORAL

Por: Nora Leary

La fabricación representa la cantidad de $USD 2.17 trillones en la economía de los Estados Unidos y, a pesar de la creencia popular, actualmente está creciendo, más del 27% desde el 2009. Sin embargo, la industria ha tenido una gran cantidad de altibajos a lo largo de estos años. Desde la relocalización hasta recortes de personal, la fabricación ha estado al ritmo de las tendencias económicas e internacionales. El último movimiento implica avances tecnológicos y el impacto que estos avances han tenido en las fábricas y en la demografía de la fuerza laboral.

Muchos cambios en la industria de la manufactura provienen de la demanda de los consumidores. Estos requieren de cosas más rápidas y mejores, personalizadas y únicas, y más nuevas que el año pasado o inclusive que el trimestre pasado. Por lo tanto, los fabricantes han tenido que encontrar la manera de mantenerse al día no solo con la demanda de productos sino también con la búsqueda de trabajadores calificados para la fabricación de dichos productos.

 

Los nuevos avances tecnológicos en la fabricación han ayudado a satisfacer mejor la demanda de los consumidores. Con la implementación de sistemas de gestión de mantenimiento computarizados (CMMS, por sus siglas en inglés), la industria de la fabricación ha llegado a ser increíblemente más eficiente. Un CMMS da seguimiento al sistema de mantenimiento, a las inspecciones y paros, haciendo más pequeñas las interrupciones e incluso obsoletas. En lugar de realizar un seguimiento manual de los problemas o cambios en una hoja de papel, un CMMS maneja todo esto en forma remota, incrementando la productividad. Los beneficios incluyen menos reparaciones, bajos costos de mantenimiento, una fuerza laboral optimizada, datos históricos e informes de tendencias. 

El impacto de IoT y de Big Data

La tecnología de los CMMS también conecta los dispositivos en forma remota, lo que les permite “hablar” entre ellos. Esto es conocido como el Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés), que conecta las fábricas a internet, permitiendo la automatización y monitoreo a distancia. En lugar de una verificación manual, el IoT permite a los sistemas estar conectados unos con otros y esencialmente monitorear los procesos de los demás.

Con esta conexión, las plantas pueden recolectar y añadir fácilmente grandes cantidades de datos, o un gran volumen de información sobre sus sistemas. Esta información puede ser medida y analizada para incrementar la productividad y la eficiencia. El IoT ayuda a los fabricantes a trabajar mejor haciendo llegar sus productos en forma más rápida a los consumidores.

Los productos se están volviendo inteligentes

Los consumidores demandan ahora que los productos sean inteligentes, receptivos y conectados, en otras palabras,” inteligentes”. Los términos “iluminación inteligente”, “autos conectados” y “tecnología portátil” son ejemplos de estos productos. Los consumidores utilizan estos tipos de tecnología para dar seguimiento a una variedad de aspectos en su quehacer diario, desde lo que comen hasta cuanto se ejercitan.

A medida que los productos se hacen más inteligentes, los fabricantes no solo deben producir en masa esta tecnología, sino que también deben mantenerse actualizados con la evolución tecnológica de estos productos, ya que estos se encuentran en un proceso de mejora constante. Esto esencialmente cambia el modelo comercial de fabricación y el conjunto de habilidades requeridas por los trabajadores. Los productos ya no son simples objetos creados en una línea de ensamblaje; requieren de talento especializado para ser producidos a gran escala.

Qué está sucediendo con la fuerza laboral

A pesar de lo emocionante que son estos avances tecnológicos, estos tienen un impacto profundo en la fuerza laboral que los fabrica. Alrededor del 80 por ciento de los fabricantes dicen que tienen una escasez moderada o severa de solicitantes calificados para posiciones especializadas o altamente especializadas. En la próxima década, se espera que cerca de dos millones de puestos de trabajo en manufactura no se ocupen debido a esta brecha de falta de habilidades.

Por ejemplo, la impresión tridimensional (3D) se está volviendo más barata y se requiere de menos material y tiempo para producir un diseño complejo. Estos tipos de productos no necesitan de una línea de ensamblaje, sino de un ingeniero calificado para diseñar y fabricar formas que no se pueden producir en una fábrica. Es fácil ver cómo la fabricación está cambiando de lo que una vez fue una fuerza laboral de cuello azul a una profesión de cuello blanco altamente capacitada.

El empleado de manufactura de hoy en día no solo está altamente calificado, sino que está muy bien pagado, gana aproximadamente 24 por ciento más que el trabajador promedio de los Estados Unidos. La tecnología ha ayudado a que estos trabajos sean más lucrativos que antes.

Cerrando la brecha

Se han propuesto una serie de alternativas para cerrar esta brecha de las habilidades, como fomentar el estudio de las ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés) en las escuelas; cambiando el estigma que rodea a los trabajos de manufactura; y capacitar a los trabajadores internos para prepararlos en la ejecución de trabajos más complejos.

Cómo se cerrará esa brecha aún se desconoce. Lo más probable es que se logre a través de un esfuerzo combinado para obtener el éxito. Lo que se conoce como tecnología está haciendo que esta industria sea completamente diferente a lo que fue hace 10 o 20 años.

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