ARTÍCULOS POR NUESTROS CONFERENCISTAS

20
Dic

Incrementando el Tiempo Medio Efectivo Entre Fallas en Compresores Reciprocantes de Hidrógeno

Por: John Gobert

En el año 2000, se me pidió que tomara parte en un programa de lubricación que el grupo de confiabilidad de equipos rotativos (RER, por sus siglas en inglés) de mi empresa quería comenzar. Mi experiencia incluía 30 años como operador, por lo que esta asignación sería un nuevo campo de trabajo para mí.

Después de conversar con el supervisor del departamento de RER, acepté el cargo. Él me dejó saber que comprendía el hecho de que yo debía recibir el entrenamiento necesario en este campo y que se aseguraría de que recibiera dicho entrenamiento. Así mismo me comunicó que él tenía poco conocimiento en este campo y que era mi responsabilidad poder definir y ejecutar el programa.

Estudiando las Fallas

Después de asistir a clases y recibir el entrenamiento en el trabajo, comencé a observar un problema en nuestros compresores reciprocantes de hidrógeno, los cuales tenían un historial de fallas cada tres o cuatro meses. El mayor problema era de falla de válvulas. Cada vez que las válvulas del compresor eran enviadas al taller de reparaciones después de una falla, llegaban cubiertas con una sustancia negra y pegajosa. Por supuesto, esto requería limpiar la máquina y sacarla de producción a la espera de ser reparada.

Previamente, se tuvo la creencia de que el hidrógeno sucio era la causa principal de los depósitos. Sin embargo, también consideré la posibilidad de que el aceite de los cilindros podría ser el causante de los problemas. Conversé con el proveedor del lubricante, quien me dijo no tener experiencia de la existencia de problemas de esta naturaleza; por lo tanto, no debería tener problemas con este tipo de lubricante. Este aceite era un producto totalmente sintético.

Una Segunda Opinión

Entonces decidí conversar con otro de nuestros proveedores de aceite sobre qué tipo de lubricante recomendaría para esta aplicación. El me recomendó uno de sus aceites sintéticos, a base de Polialfaolefinas (PAO). Decidí hacer el cambio a este aceite después de consultar con mi grupo de RER sobre la posibilidad de que fuese el aceite el causante de la acumulación de depósitos en las válvulas, forzándolos a dejar de trabajar y, en última instancia, a detener la máquina.

Cambiamos el aceite de la máquina y, al mismo tiempo, también cambiamos a otro diseño de válvulas. Después de un año de operación, revisamos un par de válvulas del compresor y las encontramos tan limpias que no fue necesario lavarlas de nuevo para volverlas a utilizar.

Desde entonces, hemos cambiado a este aceite de cilindros en los cuatro compresores reciprocantes de hidrógeno con gran éxito. Algunos de ellos han estado en operación por más de dos años y medio sin reparaciones. Por demás está decir que esta acción ha traído grandes ahorros a nuestra refinería en términos de mano de obra, materiales y pérdida de producción.

Ahorros

Este caso es sólo uno de los ejemplos de los muchos ahorros que hemos sido capaces de obtener gracias a nuestro propio programa de lubricación. Este programa incluye la capacitación del total de nuestros trabajadores de la refinería sobre la importancia de los aceites que lubrican nuestras máquinas. Ahora entienden que los lubricantes son tan importantes para la máquina como la sangre lo es para nuestro cuerpo. Se dan cuenta de que el aceite es la fuente de salud que ayuda a las máquinas a estar en buenas condiciones de operación y que nos permite saber si el proceso no está funcionando correctamente.

Gracias a las mejoras y los éxitos alcanzados con nuestro programa de lubricación, la compañía apoya completamente todos nuestros esfuerzos. Actualmente tengo un colega trabajando conmigo de tiempo completo, y hemos comprado para el laboratorio algunos equipos de alta tecnología. Nos hemos propuestos grandes metas para el año entrante, y tenemos en mente continuar mejorando el programa. Recomiendo ampliamente que los operadores de equipo rotativo que requiera algún lubricante, comiencen su propio programa de lubricación. Sólo así se puede mejorar el desempeño de sus equipos y los ahorros para la empresa.

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